Comerciantes de Barahona se quejan de que los niños de la calle afecten sus negocios.-

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Por  Fany Reyes Saviñon.-
Diario Visión.-Barahona.- Cada uno de nosotros en algún momento, mientras vamos al supermercado, o damos un paseo por la hermosa Barahona, mientras realizamos una caminata matutina… Hemos observado niños y niñas durmiendo en las aceras, entre cartones y sacos, en bancos (Solo hay que sentarse un rato en el parque central) otros se encuentran en establecimientos comerciales pidiendo unos diez pesos o cinco, la mayoría buscan diariamente lo que ellos consideran «Su pan de cada día». Todos ellos tienen factores en común: La pobreza y el aislamiento de sus padres o tutores.

Creemos que viven en la calle pero, en realidad sobreviven en un ambiente en el cual todos sus derechos son afectados, por el contrario, son victimas de todo tipo de abusos y la discriminación que sufren estos infantes es incomparable. Se hace difícil encontrar un patrón común que contribuya a las circunstancias por las cuales estos muchachos estén tan arraigados a la vida callejera, sin embargo existen varios motivos por los cuales deciden tomar ese estilo de vida. La  pobreza en la cual se sitúan muchas familias es una causa muy importante, la descomposición familiar no queda atrás.
¿Como se afrenta esta problemática?

Según datos, en la República Dominicana no existen tácticas precisas para lidiar con la situación de los niños callejeros, sin embargo en los últimos años se ha puesto en marcha la planificación de un esquema  integral mediante el cual se les presta asistencia. El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) es uno de los principales organismos encargados de esta tarea. Decidí escribir este articulo para ser parte de una solución, ya que notas como estas pueden ser utilizadas como un canal para denunciar fenómenos de esta índole, y no es un secreto, nos encontramos ante un gran desafío.Ademas, en el año 2003  se promulga el código para el sistema de protección y los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes. También conocida como la ley 136, esta ampara todos los argumentos mencionados anteriormente.

Pero aún con la implementacion de este marco legal, no se hace evidente la lucha en contra del fenómeno, a medida que pasa el tiempo se extiende el problema y cada vez mas, vemos una cantidad mayor de infantes fuera de sus hogares. Muchos de los casos que vemos en nuestra ciudad son ejemplo de esto. Desde menores con aspiraciones criminales, hasta jóvenes entre los 16 y 20 años de edad, totalmente independientes, establecen sus propios grupos sociales para practicar acciones delictivas.  Se trata de un fenómeno que nos influye a todos como sociedad.
Ahora bien ¿Que sucede cuando la problemática va mas allá? ¿Cuando son los comerciantes los afectados por esta situación? Es evidente que se trata de una situación que afecta a la población en general, pero cuando la masa comercial (un sector de bastante importancia en la economía) es la que se aqueja ¡Se tiene que actuar!
En días pasados estuve conversando con un barahonero, el cual es propietario de un establecimiento donde se vende comida (Estos lugares son los mas frecuentados por los niños y niñas) me comunico que omitiera su nombre por razones personales. Explicaba como por años ha estado lidiando con el hecho de que esos «Minibandalos», como le denomina, han estado sirviendo de molestia para los comensales, ademas de maltratar el edificio donde se encuentra laborando actualmente: Arañando sus paredes y ensuciando todo ese espacio; ellos duermen y juguetean por todo ese al rededor. Esto por supuesto llama la atención de todo el que acude al lugar.
«Quejas y denuncias han sobrado por parte de nosotros los comerciantes de Barahona, pero nada de nada. Yo he ido aun ante la justicia, se han realizado reuniones, he protestado, he denunciado y nada ocurre, no noto los cambios… Esta situación me esta exasperando ¿Y sabes que es lo que quiero evitar? Yo darle un mal golpe a uno de esos muchachos, porque a pesar de todo son menores de edad, no soy quien para cometer tal acto, son niños y la ley los ampara, pero al parecer solo ella los ampara, porque ninguna autoridad quiere hacerse cargo de esta problemática» Con estas palabras se expresaba el señor. Se podía notar la desesperación en sus ojos, ha recurrido a un sin numero de medios en busca de un resultado diferente, sin embargo sus reclamos al parecer no son respondidos.

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