OPINION: Siempre tendremos a París.-

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Por Margarita Cedeño de Fernández.-
DIARIO VISION.-Los ataques perpetrados por ISIS en París, sucedidos el fatídico viernes pasado, no solo han generado una enorme consternación, temor y confusión a nivel mundial, sino que nos conmina a un debate ideológico y religioso que atenta con dividir al mundo entre quienes profesan la religión musulmana y todos los demás.

Permitir que esta idea enraíce en la comunidad internacional nos llevaría a la más peligrosa fisura que conocería el mundo desde la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra fría.

Evidentemente, el problema no es la religión musulmana, sino la interpretación que grupos extremistas otorgan a los escritos del Corán, con el único propósito de generar el caos y el desorden suficientes, como para retomar posiciones de poder que han perdido por el asedio constante de las coaliciones internacionales que se han formado para combatirlas.

El ataque a París ha sido la consecuencia del desacuerdo que impera en los dos bloques más importantes de la comunidad internacional – Estados Unidos y Rusia -, en relación a lo que está sucediendo en Siria y en otros territorios cercanos, donde ISIS ha establecido su centro de operaciones.

Por eso decíamos en un reciente artículo, que titulamos “La Tercera Roma”, que “lo que se debate en suelo sirio es la lucha ideológica entre Oriente y Occidente…”.

Y es también la causa de un tejido social que, principalmente en Europa, corre el peligro de generar grandes desacuerdos en las grandes capitales del viejo mundo. En febrero pasado se reportó que el 56% de los franceses considera el Islam como una amenaza, cifra que lógicamente aumentará luego de los ataques del pasado viernes.

Martial Foucault, director del Centro de Investigación Política de Science Po, califica la percepción que sobre el Islam tienen los franceses como “inquietante”, a pesar de que es la segunda religión del país, con 5,5 millones de musulmanes, es decir, 8% de la población francesa.

La “islamofobia” está corroyendo el tejido social de países como Francia, que abrieron las puertas a la inmigración musulmana y que hicieron de ésta parte integral de su cultura.

ISIS está aprovechándose de esta situación para consolidar su posición, conquistar adeptos y generar el “caos” que necesitan para continuar lo que consideran su “causa”.  Una causa absurda, extremista e inhumana.

En ese sentido, lo sucedido la noche del pasado viernes pone sobre el tapete una discusión sensible: ¿Estamos conscientes del desmembramiento de nuestras sociedades, víctimas de la desigualdad social y las ideologías extremas? ¿Lo que nos une como grupos humanos es suficiente para que podamos combatir realidades trágicas como las que propicia ISIS? ¿Es más lo que nos separa que lo que nos une?

Ironicamente, unos meses atrás se publicó la obra Sumisión de Michel Houellebecq; una sátira que presenta una Francia dividida, enfrascada en una lucha política entre la extrema derecha y el islamismo, matizada por la desmoralización de la vida en Francia.

En su obra melancólica, el autor describe qué pasaría si se continúa el camino de polarización en que se ha enfrascado la sociedad francesa y cómo quedaría destruido todo aquello que los une como sociedad. ¿Será que nos enfrentamos a un futuro en que los nacionales de un país se enfrentan por religión e ideología?

En el momento actual, lo importante es enfrentar las raíces de este conflicto, no las causas aparentes. Hace falta que la comunidad internacional ejerza un verdadero liderazgo.

Como decía Kundera: “en estos días sólo puede ser optimista un gran cínico.” Sin embargo, “siempre tendremos a París”, porque ha sido el faro de luz que ha guiado al hombre hacia la ilustración, los derechos del Hombre y los grandes ideales de libertad, fraternidad e igualdad.  ¡Que viva París, que viva la Paz!

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